
En el salón de casa, 3 30 de la madrugada. Sentado en el sofá, al lado del arbolito de Navidad que han montado los críos.
Tengo el portátil delante mío mientras estoy ebugueando, mirando cosas del portal y subiendo vídeos al grupo AutoSpots que tengo en ebuga, mirando el aspecto que va tomando el sitio italiano, el ruso, el alemán...la beta privada está ya bastante madurita. En fin...
La cuestión es que me he ido al blog porque ya no podía seguir, he tenido que parar de la risa, es que no puedo, no puedo...
Resulta que tengo la tele puesta que haga ruido y luces, y como estaba con el pc, han ido pasando los programas, hasta que hemos llegado al engañabobos este de la llamada con la maleta de dinero si nos dices la palabra y todo esto. En La Sexta. Pero da igual que sea esta cadena o cualquier otra.
Ahora todos hacen esta gilipollez en lugar de anunciar aquellos reductores de grasa, electromusculadores y el rallador universal. Incluso llegas a echarlos de menos, era divertido mirarlos un rato por lo raros que eran los productos. Me acuerdo del Pump&Seal (un aparato de cocina que hacía no se cuántas cosas) y del AbFlex (para colocarte una tableta de chocolate en lugar de abdominales normales). Una noche memorable mientras tomábamos copas con mi mujer nos partíamos porque inventamos la fusión (imposible?) de ambos, el "Panpanflex".
Estoy hinoptizado viendo este programa. Juraría que a la chica que está como los vendedores aquellos del elixir crecepelo del comic de Lucky Luke, que no paraban de verborrear, no le ha llamado nadie en 45 minutos. Pero es que nadie. Ha llegado a quedarse sin palabras más de un minuto, porque se le acabó la cinta y la imaginación. Es la viva imagen de la impotencia, nadie llamando y teniendo que ocupar los minutos como sea. Llevan en dos horas 3 llamadas si no me equivoco, y la ultima hora pero es que ni una.
Por cierto, ahora la chica está hablando con realización a través del pinganillo, para recibir instrucciones adicionales. Acaban de añadir una maleta más de dinero para que la gente llame de una condenada vez.
La cuenta atrás ha terminado. Es la octava vez. El minuto ha concluido. Nadie llama. Pobre chica. Está agobiadísima, no sabe lo que hacer.
Y yo me pregunto, dónde está el dinero para la cadena de televisión en todo esto si ni los familiares de la presentadora le llaman para disimular? Pero si acaba de ofrecerse al realizador para llamarse a ella misma desde el móvil y ganar el premio!!!
La tele se ha convertido en algo patético. Como instrumento para enchufarle el satélite, o para ver el futbol o algo de deporte, o para conectarlo al dvd para ver series, pase.
Pero el broadcasting en sí de las televisiones generalistas es verdaderamente patético, penoso, aburrido y pasado de moda. Yo creo que no se puede aguantar mucho tiempo.