Esta mañana está lloviendo. No en tromba, solo un poco. Refresca y huele a campo. Todos duermen en casa. Pero el ruido de la lluvia en el techo no me dejaba descansar más.
Desde un pueblecito del Empordà, todo pinta muy bonito y muy bucólico, moscas y tábanos aparte.
Entonces abro mi portátil, me conecto vía tarjeta móvil (a GPRS, no a 3G, tengamos paciencia con este tema, que hace dos años ni tenía estas comodidades), miro el email, abro el Google Reader, que ya lo he adoptado como mi periódico personal en lugar de los periódicos de papel. Y entonces...¿con qué me desayuno?
Hace dos semanas más de 320.000 personas se quedaron sin luz más de 24 horas en Barcelona. Hay unos generadores eléctricos esparcidos por toda la ciudad como alternativa a no tener luz por la distribución habitual que son grandes como un container y machacan por la noche a gente que tiene que ir a trabajar al día siguiente.
Para quien viva en Cataluña, o no viva pero tenga amigos y conocidos catalanes que se lo cuenten, entenderá que estemos hasta las narices y muy enfadados.
Cuando uno tiene un problema personal de salud, va al médico. El médico mira los síntomas, te suele tranquilizar, y entonces pasas del "me duele aquí, me duele allí" al "hágase esto, tómese lo otro, hágase este tratamiento". Casi todas las enfermedades hoy en día tienen cura, y al alcance del individuo.
Cuando una persona o una familia entera tiene un problema de dinero o pasa un mal momento económico a nivel familiar, aprieta el cinturón, trabaja más y luchando seguramente saldrá del paso. Casi todas las situaciones de este tipo tienen tratamiento y cura al alcance del individuo.
Pero cuando un país entero ve que sus infraestructuras (suyas porque están en su territorio) le hacen agua por todos los lados, especialmente aquellas gestionadas desde empresas privatizadas, con una posición monopolística, muy cicatera en inversiones hacia dicho territorio, y una actitud chulesca y conformista a más no poder con aquello de "yo hago lo que puedo y la culpa la tiene el de al lado"...entonces cuando esto pasa, la gente se desorienta, se pone nerviosa y se deprime, porque sufre las consecuencias de lo sucedido pero no sabe hasta cuándo va a durar esto y ni siquiera si se va a solucionar. Estas situaciones trascienden en su tratamiento y cura al alcance del individuo. Le superan.
Necesitamos que se castigue MUY duramente a quien no hace su trabajo debidamente. En un mercado normal, abierto, te cambias de compañía de luz,aparte de las multas y sanciones que le puedan caer. Este es el castigo que no podemos aplicar.
Los catalanes tienden a ser gente muy exigente y seria en los servicios y sus prestaciones, nos gusta premiar y reconocer el buen trabajo. Nos gusta pagar lo justo, tanto cuando las cosas se hacen bien como cuando se hacen mal (lo de la tacañería es un tópico simpático, pero la realidad es que la gente sea catalana o no paga a gusto cuando las cosas funcionan). Y nos gusta que haya una ley de mercado que haga que quien no trabaja bien no tenga tantos rendimientos ni tantos beneficios como quien sí que lo hace bien.
Endesa ganó en 6 meses del 2007 unos 1.200 millones de euros. Prácticamente monopoliza el negocio de la electricidad en Cataluña. RENFE es una empresa que monopoliza el tráfico ferroviario. Son monopolios de facto.
Necesitamos a corto plazo que se multe de modo justo y con la máxima dureza a estas empresas que provocan esta situación, y en paralelo necesitamos que los políticos legislen un entorno que ayude a que haya competencia, para premiar o castigar desde nuestra posición de consumidores a quien nos presta un servicio.
Y socialmente necesitamos salir de la depresión en Cataluña. Necesitamos algo que actúe como antidepresivo. No fuegos artificiales, sino algo sólido y tangible que nos ilusione y nos haga ver que esto se va a solucionar. Todavía no se qué es.
¿cuál es vuestra opinión?
Feliz verano
v2007 es la Revista de Verano de edubayo.com, una serie especial de posts para seguir durante el verano del 2007 el blog de Eduard Bayo.