Este verano de 2010 leí "El crash del 2010", de Santiago Niño Becerra (ISBN-978-84-937038-0-6).

Entiendo que en su categoría haya sido un superventas: muy oportuno en su salida, argumentaciones bien construidas, la economía española está hecha trizas y la mundial sigue muy tocada, así que un libro que lo intente explicar e incluso se atreva a formular previsiones en el tiempo tiene que tener su buena cuota de público.
Si se lee con todo el espíritu crítico posible, contiene elementos interesantes. Pero si lo tomas tal cual lo cuenta, la verdad es que es para esconderse y quedarse inmóvil para no recibir daños mayores (me viene la imagen de aquellos vídeos de terremotos en Japón donde en las oficinas todos se agachan debajo de la mesa).
Puede que mañana o el mes que viene haya terremoto, ...o puede que no. Se acaba el 2010 y aquí de momento no va a petar nada en las fechas previstas por el libro (con una excepción muy honrosa: Irlanda, capítulo 1 del libro).
Ahí está su principal problema: el libro pone fecha concreta a un desastre global socioeconómico y esto es un enorme riesgo. Si te sale bien, eres un profeta. Si te sale mal la predicción, te dirán de todo.
Me ha gustado bastante el recopilatorio de noticias y eventos que se relatan al final del libro (concretamente, anexo II, cuadro 5, titulado "Transición sistémica 1994/2007 - 2020).
Se relatan noticias y eventos, cronológicamente ordenados. Aparentemente son informaciones desordenadas. Atentos: es una información interesante sobre los tiempos que vivimos.
Por un lado, se apunta una línea muy tendente hacia una presión de los estados por ir limitando las libertades, permitiendo que se amplíen desigualdades sociales y reforzando el control de la ciudadanía con la excusa de la seguridad (cámaras de vigilancia, mega bases de datos interagencias, etc), al mismo tiempo que hay una facilidad brutal en mover capitales e inversiones y en controlar económicamente o incluso militarmente países con recursos naturales.
Por otro lado, una progresiva tendencia de fortalecimiento del individuo gracias a la Red, a estar conectado y a disponer de acceso a información sobre los entresijos de estados, corporaciones, entidades financieras. Esta segunda tendencia ya marca trayectoria de choque con la primera, de hecho ya ha empezado a chocar con fuerza. Wikileaks, sin ir más lejos.
Es una lectura provechosa si quien lo lee se pone antes un "filtro anti-apocalipsis".

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